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¿Qué ves en la luna cuando esta el cielo claro? Los cursis dicen que ven la imagen del ser amado (muy alusivo a este mes de los enamorados), los estadounidenses dicen que ven la cara de un hombre, pero muchos mexicanos decimos que lo que realmente se ve es a un conejo. Lo mismo decían los grandiosos Mayas y Aztecas.
Para dar explicación a su dicho, estos sabios prehispánicos elaboraron una historia muy noble, donde el buen y humilde conejo tiene un encuentro con un gran señor.
Me sirvo a transcribir la leyenda:
Kukulkán (Quetzalcóatl para los Aztecas, Gucumatz para los Quichés) el dios grande y bueno y señor de los vientos, se fue a viajar una vez por el mundo en figura de hombre. Como había caminado todo un día, a la caída de la tarde se sintió fatigado y con hambre. Pero todavía siguió caminando, hasta que las estrellas comenzaron a brillar y la luna se asomó a la ventana de los cielos. Entonces se sentó a la orilla del camino, y estaba allí descansando, cuando vio a un conejito que había salido a cenar.
-¿Qué estás comiendo?, -le preguntó.
-Estoy comiendo zacate. ¿Quieres un poco?
-Gracias, pero yo no como zacate.
-¿Qué vas a hacer entonces?
-Morirme tal vez de hambre y sed.
El conejito se acercó y le dijo:
-Mira, yo no soy más que un conejito, pero si tienes hambre, cómeme, estoy aquí.
Entonces el dios acarició al conejito y le dijo:
- Tú no serás más que un conejito, pero todo el mundo, para siempre, se ha de acordar de ti.
El gran corazón del dios se llenó de gozo y tomó al conejito en sus manos. Le dijo que no importaba su tamaño, pues su corazón era muy grande. Y lo levantó alto, muy alto, hasta la luna, donde quedó estampada la figura del conejo. Después el dios lo bajó a la tierra y le dijo:
-Ahí tienes tu retrato en luz, para todos los hombres y para todos los tiempos.
Curiosamente, los japoneses tienen la misma versión, pero su conejo se llama Tsuki no Usagi. Su leyenda dice que apareció un día en un poblado de Japón un viejo que al parecer estaba pasando muchas necesidades, y le pidió ayuda y alimento a tres animales: un mono, que subió a un árbol y le bajó algunas frutas; un zorro, que cazó
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